Bienvenida….
Mujeres libres por la palabra son mujeres sanas.
Mis hermanas, este salmo termina llevándonos al corazón de Cristo dependencia, gracia, rescate y amor pastoral. La vida cristiana no se trata de fingir que nunca nos desviamos, sino de reconocer que necesitamos al Pastor cada día.
Mis hermanas, seguir a Cristo muchas veces implicará momentos donde seremos malinterpretadas, rechazadas o heridas injustamente. Pero David añade algo poderoso “Mas mi corazón tuvo temor de tus palabras.” Él no permitió que el temor a los hombres fuera mayor que su reverencia por Dios. Qué importante es esto hoy. Porque muchas veces el miedo a la opinión de otros nos hace callar verdades, comprometer convicciones o vivir una fe más cómoda.
Mis hermanas, cuando Cristo defiende una vida, ninguna acusación del enemigo tiene la última palabra.
La presencia de Dios no desaparece en medio de la lucha. Muchas veces es precisamente allí donde más profundamente la conocemos.